* Hace hoy exactamente 111 años, se inauguraba en la ya pujante ciudad de Buenos Aires un teatro cuyas características lo convertirían en la cita obligada de la sociedad porteña de aquel entonces. Estaba situado en lo que se llamaba “el barrio francés”, en el corazón de lo que hoy es el microcentro y más precisamente sobre la calle Esmeralda a la altura del 400. Fue bautizado con el nombre de Scala y se lo conocía como “el teatro elegante de Buenos Aires”. Era lujoso, muy caro y por las figuras que se presentaban –la mayoría bailarinas o cantantes de gran belleza, generalmente francesas – y lo picante de sus cuadros musicales, pronto fue la cita obligada de los caballeros de entonces y de las pocas damas que se atrevían a acompañarlos quienes solían sonrojarse por lo audaz de sus contenidos. A partir de 1915 pasó a llamarse Esmeralda, nombre que mantiene hasta 1922 en que es adquirido por Humberto Cairo quien le pone el nombre definitivo de Maipo, supuestamente inspirado por el valle y el volcán del mismo nombre situado en Chile, de donde él era originario.

A partir de ese momento, el teatro presenta una programación por demás ecléctica con figuras y nombres que iban desde Sofía Bozán a Lola Membrives, ó de Gardel y Razzano a Gloria Guzmán, matizando cada tanto con funciones de cinematógrafo y alternando compañías argentinas con otras francesas o italianas, que eran visitantes habituales de nuestra ciudad. Pero toma su rumbo definitivo en 1944 cuando Luis César Amadori deja de ser guionista o director de los espectáculos para convertirse en el dueño de lo que de ahí en más sería reconocido durante décadas como “la Catedral de la Revista Porteña”.

Lo mejor y más brillante de la revista y el music hall pasaron desde entonces por su escenario y basta recordar algunos nombres como Nélida Roca, Pepe Arias, Adolfo Stray, José Marrone y los más recientes Nélida Lobato, Tato Bores, Antonio Gasalla y Susana Giménez que brillaron en su marquesina hasta fines de los 80, cuando comenzó a entrar en un cono de sombras que lo puso en riesgo de travestirlo en un bingo, en un estacionamiento o una iglesia evangelista.

Afortunadamente a partir de 1994 el teatro recupera todo su brillo y prestigio con más de cien espectáculos con las figuras contemporáneas más preponderantes del medio entre los que destacan Norma Aleandro, Alfredo Alcón, Antonio Gasalla, Enrique Pinti, Julio Bocca, Eleonora Cassano, Marilú Marini, Miguel Angel Solá e Imanol Arias.

Y eso le ha devuelto la felicidad no sólo al público, sino también al popular Luis Cáceres, el fantasma del teatro del que todos hablan, que desde 1985 continúa paseándose en el antiguo ascensor jaula, metiéndose en los vestuarios o camarines y sobre todo observando los espectáculos desde las alturas de la parrilla del escenario, donde manifiesta su aprobación o disgusto por lo que ve, haciendo pequeñas, divertidas picardías.

Esto era inevitable porque ya se sabe… un teatro sin fantasma, es como una quinta sin pileta. 

Teatro Maipo

BOLETERÍA Lunes a lunes de 10.00 a 20.00

(+54 11) 5352 8384

Esmeralda 443

Capital Federal, Buenos Aires, Argentina

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